Homenaje a Ingmar Bergman
Ingmar Bergman (1918-2007)Aunque Ingmar Bergman estaba básicamente inactivo en el cine en el último par de décadas -su última película Saraband (2003) fue hecha para la televisión, como su otra media docena de realizaciones desde 1986-, con su muerte desaparece también una de las contadas instancias en que el cine ha explorado con profundidad los misterios del alma humana.
Para un cinéfilo adolescente que se acercó a la obra de Bergman por vez primera en los cineclubes sesenteros -donde su nombre era caballito de batalla- películas como El séptimo sello, Fresas silvestres (ambas de 1957) o El manantial de la doncella (1960), significaban la introducción a un universo totalmente apartado de la concepción que uno tenía del cine.
Aún para estándares del cine de arte de posguerra, la mirada del realizador sueco resultaba mucho más severa que, digamos, la de los otros dos autores que fueron una revelación internacional en ese mismo período, Federico Fellini y Akira Kurosawa. Hasta entonces, uno nunca calculaba que el cine pudiera ofrecer trascendencia metafísica. Reflexionar sobre la angustia existencial, la ausencia de Dios, la imposibilidad de la pareja parecía más propio de otras disciplinas artísticas más serias, la literatura y el teatro, por ejemplo. (Bergman fue también un notable director teatral. Recuerdo que el también fallecido Ludwik Margules se había maravillado de haber visto una de sus representaciones y afirmaba que sus logros cinematográficos palidecían en comparación).
La trayectoria de Bergman seguiría por caminos aún menos convencionales. Su periodo de los años 60, con obras maestras como Luz de invierno (1962), El silencio (1963) y Persona (1966), se prestaba tanto a la interpretación sesuda como al azote garantizado. Pocos títulos en la historia del cine han ostentado una belleza tan austera aunada a un pesimismo devastador, emanado en forma inexorable de su enigmático contenido. (Para encontrar otro autor de similares alcances uno tendría que acudir únicamente al ruso Andrei Tarkovski, a quien Bergman admiraba de manera explícita).
Esa perspectiva se atenuaría un poco hacia la parte final de su obra, en la cual se permitió celebraciones como La flauta mágica (1975) y, sobre todo, Fanny y Alexander (1982), su última obra capital, una emotiva revisión de tono autobiográfico sobre sus temas y preocupaciones primordiales.
Dentro de la fetichización del pasado, inherente a la cinefilia, uno se ha preocupado en conseguir en dvd los títulos de Bergman disponibles en el mercado. Sin embargo, a diferencia de lo que ocurre con -otra vez- Fellini y Kurosawa, la visión repetida de las mismas no se antoja. Las películas de George A. Romero o Tobe Hooper, digamos, no me causan miedo. Las de Bergman sí. Una vez que uno ha rebasado el tostón de años, esa mirada inflexible sobre el vacío de la existencia, la soledad, la vejez y la muerte adquiere una resonancia aún más perturbadora. Ahora le toca a las generaciones nuevas de espectadores buscar esa obra fundamental y ahondar en sus incómodas verdades.
Nota extraída de La JornadaCiclo Homenaje a Ingmar Bergman
Primera sesión

Fecha de proyección: 10 de Septiembre
Película: Smultronstället, (Fresas salvajes)
Datos generales: 91 min, drama, Suecia, sueco/latín, 1957, b/n
Sinopsis: Isak Borg (Victor Sjöström), médico sobresaliente, está a punto de recibir un homenaje por parte de su universidad. En su camino a la conmemoración le acompañará su nuera (Ingrid Thulin) y visitará diferentes amistades y familiares. Durante el viaje parará en la casa donde pasaba sus vacaciones de niño, donde crecen fresas salvajes y tuvo su primer amor. Sin duda alguna se le puede considerar una de las obras maestras de la filmografía del director y guionista sueco Ingmar Bergman y del cine.
Segunda sesión

Fecha de Proyección: 15 de Octubre
Película: Persona
Datos generales: 85 min, drama, Suecia, sueco, 1966, b/n
Sinopsis: La actriz Elisabeth Vogler se encuentra en un hospital después de perder la voz mientras interpretaba “Electra” en el teatro. A su cuidado se encuentra una enfermera llamada Alma, con quien Elisabeth comienza una estrecha relación.
“Y en el principio, era el caos”. En esta forma de tintes bíblicos, nos es presentado un collage de imágenes captadas por una cámara de cine, no hay coherencia, no hay unidad, fragmentos de ilusión, realidad y absurda animación por igual. Es cine. Un niño acostado se incorpora y nos mira de frente. Pero no nos ve a nosotros sino a la imagen borrosa del rostro de dos mujeres a las cuales acaricia. De esta forma arranca la que es muy posiblemente la cumbre de la extensa obra del maestro Bergman, Persona, más que una auténtica obra maestra. Es además uno de los filmes más bellos, inquietantes, personales y fascinantes del séptimo arte. En este film, pareciera que no es Bergman quien nos habla, sino el cine mismo cuestionándose su existencia, naturaleza y razón de ser. Y al mismo tiempo nos recuerda por qué es que estamos sentados frente a la pantalla, dejándonos extasiados.
Tercera sesión

Fecha de proyección: 5 de Noviembre
Película: Fanny y Alexander
Datos generales: 188 min, drama/fantasía/misterio, Suecia/Francia/Alemania, sueco/inglés/alemán, 1982, color
Sinopsis: En la Suecia de principios del siglo XX, Fanny y Alexander son dos hermanos de 8 y 10 años respectivamente que pertenecen a una familia dedicada al teatro. Cuando muere su padre, la madre vuelve a casarse con un pastor protestante que viene a compartir su vida con ellos. El ambiente cálido y familiar del que disfrutaban hasta entonces cambia radicalmente, ya que el pastor tiene un carácter severo y cruel. El único refugio que tienen los niños es ir a casa de Isak, un comerciante judío amante de su abuela.
Ganadora de cuatro premios Oscar, entre ellos al de Mejor Película Extranjera, Fanny y Alexander es quizás la última obra maestra del realizador sueco.
Cuarta sesión

Fecha de proyección: 3 de Diciembre
Película: Saraband
Datos generales: 120 min, drama, Suecia/Italia/Alemania, sueco/inglés/alemán, 2003, color
Sinopsis: Marianne es abogada, separada y con dos hijas que, dando un repaso de su vida, decide reencontrarse con quien fuera su marido, Johan. La visita a Johan, además de desencadenar la resurrección de viejos fantasmas, servirá para que Marianne sea testigo de las relaciones de su ex marido con un hijo de éste. La sarabanda es un movimiento o pieza musical que se encuentra en algunas creaciones de Johann Sebastian Bach y cuyo origen hay que hallarlo en una danza española del siglo XVII que se caracterizaba por su ampulosidad y dinamismo. A sus 86 años de edad, Ingmar Bergman filma lo que sería su último largometraje: Sarabanda.

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